El café de sus ojos
El sol comenzaba a insinuarse en el horizonte, tiñendo de oro las fachadas mientras las aves cruzaban el cielo con su canto. El pavimento húmedo reflejaba destellos, y las familias abrían puertas y ventanas para dar inicio a la rutina. En el centro de la ciudad, un joven se detuvo frente a una cafetería. Cada mañana acudía antes de ir a la universidad para desayunar en soledad: sus padres habían muerto y no tenía con quién compartir ese espacio. Todo cambió cuando conoció a la mesera que lo atendió por primera vez. Había en ella algo difícil de explicar, pero que lo hacía sentir en casa cada vez que se sentaba en la mesa del fondo. Un día se animó a hablarle con la intención de ganar su amistad, y lo logró. Con el tiempo, la relación se volvió cercana y la complicidad empezó a notarse, compartiendo incluso algunos desayunos. Sin darse cuenta, un sentimiento más profundo comenzó a crecer en su pecho. Al principio intentó negarlo, temiendo dañar ...