Nadar en la incertidumbre
Las personas suelen quedar sumergidas en estanques de pensamientos, en ideas equivocadas acerca de sus destinos. Cada estanque tiene un tamaño distinto: la confianza es el más pequeño, la duda el más grande. El verdadero problema no está en caer en uno de ellos —porque muchas veces no elegimos, simplemente nos dejamos arrastrar por no saber defender lo que creemos—. El desafío auténtico es aprender a nadar en esos estanques, incluso si no te gustan, aunque no te sientas cómodo. Porque, de alguna manera, siempre debes emerger para cambiar de lugar. La verdadera satisfacción llega cuando logras evitar que esas aguas te asfixien por completo, porque solo así puedes escapar de quedar atrapado. Esa victoria nos da la oportunidad de dejar atrás lo que nos aprisiona y encaminarnos hacia el mar abierto: un lugar turbulento, lleno de peligros, misterios e incertidumbre, pero que al mismo tiempo representa una libertad absoluta. En su inmensidad...